En
la sección "Opiniones Libres sobre la Crisis" iremos recopilando
artículos diversos relacionados de una u otra manera con la crisis
económica actual y que nos han parecido interesantes. Se trata de eso,
de opiniones libres de personas de distintos ámbitos, no necesariamente
identificadas o coincidentes con el entorno de Los Verdes y la Ecología
Política. Incluso en el caso de artículos firmados por miembros de Los
Verdes debe entenderse que no siempre se tratará de la opinión de Los
Verdes como
colectivo, sino de puntos de vista personales.
Si quieres
contribuir con tu propia opinión o recomendando la inclusión de algún
artículo que hayas leído, escríbenos.
RECORTAR SOBRE TODO A LOS POLÍTICOS
Arturo López Gallego, biólogo, naturalista y escritor
19-5-2010
Los funcionarios generalmente se consideran afortunados en
los tiempos que corren por tener un trabajo fijo. Pero conste que han
aprobado unas oposiciones y se han preparado algunas más; o sea
normalmente nadie les ha regalado nada (por regla general). La mayoría
han estudiado primaria, y/o secundaria, bachillerato o una carrera
media o superior, además de inglés, y otras decenas de cursos para
completar sus currícula. Lo habitual, es que cueste mucho trabajo
superar una oposición. Pero es algo que está al alcance de todos y
cualquiera puede intentarlo.
Dicho esto, también hay que resaltar que muchos
funcionarios están de acuerdo con que se les recorten los ingresos en
tiempos de crisis; son solidarios con la sociedad, y muchos creen
(creemos) que se pueden apretar un poco.
Cualquiera
político
Pero es muy injusto que solo sean los funcionarios
y laborales de a pie de la administración pública los que se ajusten;
hay mucho más donde recortar. Empezando por la gran cantidad de cargos
electos y no electos de los partidos políticos. Miles, si no millones
en España. Alcaldes, concejales, senadores, diputados nacionales,
diputados autonómicos, diputados provinciales, directores generales,
secretarios de estado, asesores… ¿para qué seguir? De sobras es
conocido que en cualquier pueblecito de nuestra geografía hay cargos
liberados a cual con menor preparación (hay también casos honrosos en
que no es así, pero seguro que no llegan ni al 5 %). ¿Por qué no se
regula esto? ¿Por qué no se establecen niveles de salarios dietas,
etc.? Es muy sencillo; para localidades de hasta mil habitantes; sueldo
máximo de una determinada cuantía. Localidades de hasta cinco mil
habitantes; sueldo de otra cantidad,… así hasta llegar a ciudades como
Madrid o Barcelona, con el máximo de sueldo y dietas para sus
ediles, aunque desde luego no la inmoralidad que cobran. ¿Cargos
liberados?; pues como mucho uno, o dos o tres, dependiendo del tamaño o
de la dificultad del municipio (la dificultad puede medirse por su
extensión, por la cantidad de pedanías, por su tamaño de población). No
es muy difícil, lo que no parece haber es ganas de regularlo, así cada
cual hace lo que le da la gana y coloca a quien quiere. Muchos de
ellos, gente que previamente tenían un trabajito y de golpe se colocan
un sueldo de medio millón (de pesetas) al mes, que no lo verían en su
vida si no es a base de medrar, de peloteo, de subir en el partido
hasta alcanzar la cumbre y conseguir salir elegido en las elecciones.
Los casos son a cual mas bochornoso: concejales de cultura que no han
acabado la EGB, ministros (¡ministros!) sin estudios universitarios o
alcaldes (ex-obreros) que no dudan en decir en público que con Franco
íbamos de maravilla. Pero bueno, a estos últimos al menos se les vota;
su puesto es legítimo, aunque ello no debe dar carta blanca para
ponerse con toda la cara del mundo un sueldo vergonzoso. Si miramos
hacia las alturas, para que hablar de los famosos asesores… ¿Por qué no
se regula esta profesión? Pobrecillos, ¿no tienen entidad para ser
regulados? Es que si se regulara se descubriría la morralla que pulula
alrededor de los cargos públicos.
En estas cuestiones los partidos se ponen de
acuerdo entre sí, sean del signo que sean; aquí no caben ideologías. Tú
me arropas, yo te arropo, nosotros nos arropamos. Mientras el derroche
de las administraciones es imparable. Y la culpa para los funcionarios.
Tantas
administraciones
En España hay cinco administraciones: Estado,
Autonomías, Diputaciones, Mancomunidades y Ayuntamientos. Sí, ya
sabemos que las tres últimas se llaman administración local, pero no es
normal que existan estos tres escalones locales, cuando en otros países
hay sólo uno. No son una sola administración realmente; no hay
posibilidad (o sí si tienes enchufe) de pasar de la diputación a un
ayuntamiento (o viceversa) si apruebas una oposición en un sitio o en
otro.
Hay que tener en cuenta que hay además una
administración superior más, la de la Unión Europea, y otra camuflada
como asociación a nivel comarcal que serian los Centros de Desarrollo
Rural (Ceders), que hacen un trabajo administrativo publico con fondos
casi exclusivamente públicos. No es descabellado pensar que estos siete
niveles casi podrían reducirse a tres; Estado, Autonomías (uniéndose
aquí autonomías, diputaciones, mancomunidades y ceders) y
Ayuntamientos. Las autonomías adquirirían una función importante como
apoyo de los municipios y las administraciones de los ayuntamientos
podrían también adquirir una mayor importancia de la que ahora tienen
(nos referimos a los pequeños porque los grandes están bien
preparados). Realmente los trabajadores públicos quedarían más o menos
como están, pasando a estar adscritos a otras administraciones en
algunos casos. Quienes perderían serian los políticos. Ese es el
problema; esto es lo que les para para cambiar la mastodóntica
administración publica; ¿para que necesitamos tantos diputados, tantos
carguitos, con sus dietas, sus viajes, sus comidas, sus vehículos
oficiales….? Entre ellos se apoyan, no lo van a cambiar porque no les
interesa quedarse sin ese nicho ecológico.
La
consolidación de los ingresos de por vida
¿Por qué lo de la consolidación de los
complementos económicos de los puestos que son nombrados por libre
designación en niveles equivalentes a los del puesto que desarrollaron
a dedo? ¿Por qué una persona que haya trabajado dos años como director
general ya tiene consolidado un mínimo de nivel 30 (un sueldazo que ya
querrían muchos) para toda la vida? ¿Por qué puede tener un
político-funcionario (un hibrido, que también los hay: un infiltrado)
la facilidad de tener ese sueldazo para toda la vida por haber servido
como director general al menos dos años? Incluso existe la opción de
crearles un puesto a su medida una vez que cesan. Como jefes de
servicio como mínimo (inventados estos servicios en la mayoría de las
ocasiones para colocar a estos defenestrados). ¿No se puede recortar
aquí señor Zapatero? Esto no es que sea derroche; esto es un autentico
robo o mangoneo. Esto si que es una pasta que se va con toda la cara
del mundo. Así se entienden las reverencias y los peloteos para
conseguir ser el objetivo del dedo benefactor del presidente. Un
funcionario no avanza en su escala o en otras por trabajo; solo si es
tocado por la mano de Dios. Pero claro, son ellos y ellos; ¿como van a
querer cambiar el sistema?
Otras
vergonzosas consolidaciones
Hay otros que consolidan sus puestos de forma más
oscura y camuflada. Se trata de los ex-alcaldes, ex-concejales,
ex-consejeros (los que no eran previamente funcionarios). No hay
ninguno que vuelva a su anterior trabajo, cuando deja de ser alcalde.
Claro, ¿como va a volver un alcalde de obrero a una fabrica, o a ser
cartero después de estar acostumbrado a ser el mandamás y a estar
rodeado de gente sonriente y haciéndoles reverencias? Sus amiguetes que
fueron colocados por ellos en algún cargo ahora son los que se encargan
de devolver el favor y re-colocarlo en otro cargo… Claro muchos muchos
de estos puestos son absolutamente inventados; inexistentes con
carácter previo a la necesidad de colocar a su amiguete al que le deben
el favor y no pueden rebajarse a ser de nuevo obreros (conste que es
muy honroso ser un obrero; a los que no se lo debe de parecer es a esta
caterva de semi-jubilados que se resisten a serlo y a volver al tajo).
Lo de los políticos no solo se reduce a los
sueldos, complementos, etc. Hay que hablar de las cenas, los viajes,
los vehículos, etc. No pagan nunca; ni siquiera cuando son “comidas de
empresa”, que las pagan todos y cada uno de los asistentes. Todos
excepto ellos; ¿o alguien a visto pagar alguna vez a un consejero, a un
director o a un presidente? Nunca utilizan sus vehículos, por supuesto
(no nos referimos a asuntos oficiales), y no se andan con tonterías a
la hora de las características de sus cochazos. Lo de los viajes y las
dietas es ya para llevarse las manos a la cabeza.
Empresas
públicas y otros derroches para asegurar la permanencia
¿Y las televisiones y radios públicas? ¿y los
folletos y revistas?… ¿no se puede prescindir de ellas? Por poner un
ejemplo, lo de la revista “Imagen de Extremadura” es absolutamente
impresentable, publicitándose además como la de mayor tirada de
Extremadura… ¿no lo va a ser, si es gratuita? Si dependiera de que la
gente la comprara habría que ver la tirada que tendría. No es de risa,
porque es un absoluto escarnio. Alguna vez alguien destapará lo que se
esconde detrás de esto; quien se está forrando (seguro que
perfectamente justificado documentalmente, en esto son muy listos), a
quién se está beneficiando. A qué empresas. No de forma delictiva pero
sí de una manera vergonzante. En la revista (o panfleto) siempre la
misma gente (puntualmente meten algo no sospechoso para disimular),
siempre tendenciosa; ¿y porqué no se distribuye principalmente fuera de
Extremadura, si lo que se persigue es publicitar la imagen de
Extremadura? Porque ese no es el objetivo real. No. Lo que se persigue
es ensalzar los logros políticos (hacer campaña, vamos); igual que en
los telediarios y otros programas de las televisiones y radios.
Externalización
innecesaria de servicios
Enlazando con esto hay que hablar de la
externalización de los servicios, de las contrataciones de empresas
para hacer trabajos que pueden hacer los funcionarios, mientras hay
trabajadores públicos con los brazos cruzados en los despachos. Lo cual
además hace que la fama de los funcionarios disminuya a la misma
velocidad que aumentan las consultoras pululantes como moscas alrededor
de un pastel. Los que más y los que menos se han encontrado con gente
de empresas sentados codo con codo, sin saber de donde han salido de
pronto. ¿Se llegaran a contratar maestros de empresas privadas para dar
clase en los colegios públicos mientras que los maestros funcionarios
les miran como hacen su trabajo? Suena a risa, pero no es una broma;
esto se hace en muchas escalas y puestos administrativos desde hace
tiempo. Esto además no solo afecta a la duplicidad de trabajos y al
amor propio de los funcionarios. En muchos de los casos los
trabajadores de las empresas hacen trabajos ilegales; reciben
documentos de los administrados que deben ser registrados oficialmente
y que no lo son, entre otras cosas porque ellos no pueden registrar
(aunque todo lo andarán). Se pueden, se deben hacer contrataciones de
empresas pero para hacer trabajos que no pueda hacer la administración,
y mucho menos para suplantar la figura que por ley le corresponde a un
funcionario público.
En muchos casos los trabajos son de lo mas
innecesario; consultoras que hacen estudios que después se guardan en
armarios y que no lee ni usa nadie para nada. Entre otras cosas porque
no valen para nada. Porque repiten y copian y pegan lo ya
archiconocido. Por poner un ejemplo; el típico estudio sobre
naturaleza, o sobre medioambiente que siempre incluye el listado de
especies presentes en una zona con una descripción de cada especie; por
lo menos 30 o 40 paginas de morralla (en todos
siempre aparece este apartado que se pasa de veinte en veinte paginas).
Cualquiera puede encontrar ejemplos de la paja que se le mete a estos
estudios: logos, dibujitos, etc. o estadísticas idénticas publicadas en
los estudios de cada una de las siete administraciones para adornar
estudios que no ocuparían 20 paginas ni valdrían mil euros. O páginas
webs de cada proyecto, escondida en las macro Webs administrativas,
para que no se vean mucho, repitiendo hasta la extenuación, cada vez
con un nombre distinto, lo de siempre. No es infrecuente ver trabajos
similares repetidos por la misma administración (una diputación o la
junta) incluso, el no va más, repetidos en servicios que
dependen de una misma dirección general y que casi desconocían su
existencia entre ambos servicios.
En fin, podríamos seguir buscando derroches y
proponiendo recortes, pero esa es la función de ellos y de sus amigos
infiltrados; mientras lo único que nos queda es denunciarlo y
protestar. Al menos, generosamente, les hemos dado ideas de porqué la
sociedad valora a la clase politica como el segundo problema mas
preocupante de España.
REACCIONEMOS CONTRA EL DESGOBIERNO DE
ESPAÑA
Esteban de Manuel Jerez, arquitecto y profesor titular de la
Universidad de Sevilla
Cualquier
ciudadano, sea afín a algún partido o no lo sea, sea del PP o del PSOE,
sea simpatizante de un partido parlamentario o extraparlamentario,
quizá esté de acuerdo conmigo en que urge reaccionar como ciudadanos
ante el Desgobierno de España. Este Desgobierno no supo anticipar la
crisis que se avecinaba en época de vacas gordas, lo cual ya es grave,
porque el gobierno estaba en posición privilegiada, rodeado de
suficientes asesores como para saber que toda burbuja especulativa,
como lo era la inmobiliaria, termina explotando.
Un buen gobierno hubiera empezado hace siete años a
diversificar el
modelo productivo, lo que ahora llaman cambiar el modelo. Y cuando
estalló la crisis, un buen gobierno, la hubiera reconocido a tiempo en
lugar de negarla y tratar de convencernos de que estábamos en
"desaceleración económica". Cuando estalló la burbuja financiera, un
buen gobierno hubiera visto la oportunidad de aprovechar la crisis
bancaria para recuperar el poder político que sobre la economía venían
imponiendo los bancos y los fondos de inversión. Y un buen gobierno
hubiera sabido reconocer que la crisis española tenía peculariedades
endógenas, debidas justamente de nuestro desequilibrado modelo
productivo y de la caída libre del sector de la construcción.
Un buen gobierno hubiera animando a hacer un esfuerzo
colectivo, en el
seno del G-20, dónde tanto interés mostró en estar invitado, y en la
ONU, para crear herramientas de control democrático sobre los
movimientos especulativos, los paraisos fiscales, y los organismos
internacionales finacieros. Y no hubiera dado un cheque en blanco a los
bancos para luego rogarles que por favor prestaran dinero a las
pequeñas empresas y a las familias.
Un buen gobierno se hubiera dado cuenta de que necesitábamos
lo que el
neoliberalismo, adoptado como “pensamiento único”, les había hecho
creer que sobraban: bancos públicos, particularmente el banco
hipotecario.
Y un buen gobierno no hubiera malgastado los fondos públicos,
ya
escasos, en adoquinar España, en nombre del Plan E, de forma
precipitada, para un año después darse cuenta de que las arcas estaban
vacías y la inversión en adoquines no había servido para avanzar hacia
un nuevo modelo económico,
Y un buen gobierno hubiera tomado la iniciativa para
equilibrar las
cuentas, incrementando los ingresos y reduciendo los gastos, a través
de un gran pacto de estado, de un nuevo contrato con los ciudadanos.
Pero no tenemos un buen gobierno, más bien tenemos
un desgobierno. Un
desgobierno que ha vuelto improvisar medidas por presiones externas, de
forma precipitada e injusta. Es injusto e indigno reducir los fondos de
cooperación al desarrollo. Significa que este desgobierno nunca ha
entendido la importancia de la cooperación al desarrollo para avanzar
hacia un mundo más justo, diferente. Es injusto congelar las pensiones
y es injusto reducir el salario a los funcionarios. No es que no se
pueda hacer. Pero no son las principales ni las primeras medidas a
tomar. Portugal, sin ir más lejos, no lo ha hecho. Y Portugal, sin ir
más lejos, a tomado las medidas que ha considerado oportunas por
acuerdo nacional.
Las medidadas tomadas por el Desgobierno de España son
injustas porque
recaen casi exclusivamente en quiénes menos han influido en generar la
crisis. Esta crisis la han generado los especuladores, del ladrillo y
de los fondos de inversión, con gravísima responsabildad de los bancos
y connivencia grave de los ayuntamientos y el estado. No han sido los
funcionarios sino los políticos. Los funcionarios saben bien
cómo se
podría ahorrar gasto público en la administración, pero no les han
preguntado. En plena crisis se ha seguido malgastando, con "cultura" de
nuevos ricos.
Los ciudadanos, sean o no funcionarios, sean o no
pensionistas, no
deberíamos permitir que siga este Desgobierno. Si yo fuera del PSOE
sería el primer interesado en dar el mensaje a la sociedad de que
necesitamos elecciones generales y que no se presentará Zapatero. Si no
lo hacen tendrán que pasar por la oposición y se lo habrán ganado a
pulso. Pero eso no me preocupa. Me preocupa que este desgobierno de
neoliberal de tinte rosa, tenga un discurso tan inconsistente. Y que la
consecuencia del mismo sea una grave quiebra democrática. Aquí no
gobierna nuestro Desgobierno: gobiernan los mercados financieros. Y
ellos, los que nos desgobiernan, lo saben pero no tienen en el coraje
de admitirlo. Ciudadanos: nos toca reaccionar contra este Desgobierno.
Nos va mucho en juego. No sólo estamos perdiendo los empleos y las
empresas, estamos vaciando de contenido la democracia. Y si no
reaccionamos la perderemos. Ya casi la hemos perdido.
GRECIA: TODO, INCLUSO ARMAS
Florent Marcellesi, co-portavoz de la Coordinadora Verde
23-5-2010
En 2001 la
Unión europea lanzaba una iniciativa hacia los países más pobres
llamada “everything but arms” (“todo menos armas”) destinada a
intercambiar con esos países todo tipo de productos excepto armas. Diez
años más tarde y para rescatar a Grecia, la Unión Europea regresa con
un concepto por desgracia algo cambiado que sin duda marcará la
jurisprudencia: “Todo, incluso armas”.
Desde una visión pacifista y de los derechos
humanos, no deja de sorprender el nuevo enfoque europeo. Si bien es
cierto que por razones de solidaridad y necesidad evidentes la Unión
Europea debía de sacar adelante un plan de ayuda, las condiciones
socio-económicas impuestas a uno de los países más tocados por la
crisis financiera resultan totalmente contrarias a planteamientos de
paz y justicia. Grecia es uno de los países más militarizados de la UE.
Cuenta con 100.000 soldados sobre una población de 11 millones de
habitantes (mientras Alemania tiene 200.000 soldados sobre una
población de 82 millones y España unos 130.000 para 46 millones de
habitantes). Dedica el 3.3% de su PIB a gastos militares, sobre todo
debido al conflicto en Chipre con Turquía. El gasto militar detallado
en Grecia es secreto de Estado, y se ha estado maquillando junto con
las cuentas del país.
Pero sobre todo, Grecia es el quinto comprador de
armas del mundo, comprando más de la mitad de su arsenal a Francia y
Alemania, los mismos que hoy le piden recortes sociales y ajuste
estructural. En la última cumbre de la OTAN en París, como desveló el
coportavoz de Los Verdes en el Parlamento europeo Daniel Cohn-Bendit,
el presidente griego Papandreou se reunió con el gobierno francés que
le dejó claro que las ayudas a Grecia estarían condicionadas a los
contratos de armamento firmados por el gobierno de Karamanlis. Desde
entonces, Grecia se ha visto obligado a confirmar varios miles de
millones de euros en contratos de armamento para submarinos alemanes,
helicópteros y fragatas franceses, aviones franco-alemanes. En un afán
de transparencia, ¿harán públicos Francia y Alemania estos “contratos
odiosos” con Grecia?
Las “locomotoras” europeas están ejerciendo sobre
Grecia un verdadero chantaje, y también sobre otros países como
Albania. ¿Para qué necesitan los países en crisis o los más
desfavorecidos aumentar su gasto en asuntos militares? ¿Mejora el
bienestar de los países exportadores de armas o su propia seguridad
nacional?
En el primer caso, países como Francia o Alemania
–o España— no pueden pretender abanderar la defensa de los derechos
humanos y de la paz mundial a cambio de la defensa de sectores nocivos
para la sociedad, como puede ser el sector armamentístico. Señor
Sarkozy y Señora Merkel: en vez de pedir recortes de gastos sociales
¿no estarían Francia y Alemania dispuestas a reducir sus ingresos por
partidas militares para que Grecia no deba recortar derechos a sus
ciudadanos?
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, si
Grecia tiene hoy ese gasto militar desproporcionado, es en gran parte a
causa del conflicto en Chipre. Grecia debería de recortar su gasto
militar inmediatamente y reducir así su deuda externa, a costa por
supuesto de que Francia y Alemania no reciban ese dinero y empiecen a
generar una economía sostenible. En este marco, la pacificación en
Chipre es una herramienta de bienestar social en Grecia. Por otro lado,
la UE, que ha sido cómplice por inacción y por tener una política
errática e hipócrita en la zona, tiene como deber y prioridad poner
todo su peso para arreglar el conflicto turco-griego en Chipre. Dicho
de otra manera, en vez de una Europa comercial todo poderosa,
necesitamos una Europa política, con mucha visión de futuro.
Ahora bien, la nueva doctrina europea “todo,
incluso armas” va a tener unas consecuencias sociales directas
desastrosas, y no precisamente pacíficas como ya lo mostraron las
últimas revueltas violentas en Grecia. El plan de ajuste estructural
promovido por Alemania y Francia cuyas medidas no dejan de parecerse a
las de Zapatero (disminución de los sueldos en la administración
pública, retraso de la edad de la jubilación, etc.), es particularmente
chocante ya que una vez más se está socializando las pérdidas
económicas en tiempo de crisis entre las capas sociales más humildes.
Tras haber repartido al máximo los beneficios y ventajas fiscales entre
las personas más ricas de Grecia durante el periodo de bonanzas, ahora
volvemos a métodos que ni siquiera el FMI defiende en la actualidad.
Sí, era necesario un préstamo masivo pero no a
cualquier precio y no de cualquier forma. En febrero pasado,
escribíamos desde el movimiento verde que los estados miembros están en
una encrucijada: o bien siguen practicando la no cooperación y corren
el riesgo de reventar el acervo europeo, o bien salen de la crisis por
la puerta grande mediante la puesta en marcha de nuevas cooperaciones.
Es obvio que por “cooperaciones” no se puede entender el refuerzo de un
mercado para los países ricos de la UE, donde éstos prestan a los
países más pobres para que estos les compren su producción industrial
(en este caso de armas) y hacen doble negocio, con la venta y el
préstamo.
Ante este peligroso “todo, incluso armas”,
trabajemos por el refuerzo de una Europa política como un instrumento
decisivo en la política internacional para salir de la crisis
financiera o del conflicto greco-turco por Chipre. Creemos una Europa
que sepa ilusionar por su capacidad para enderezar los problemas de la
ciudadanía europea y proponer un horizonte de paz y solidaridad.
LO QUE ESTÁ PASANDO (RELOADED)
Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la
Universidad Ramón Llull
Publicado en El País
el 16-8-2009
El título les sonará: The Matrix Reloaded (Larry y Andy
Wachowski, 2003). Es la segunda entrega de la saga The Matrix, en la
que se apunta el camino hacia el desenlace. ¿Hacia dónde apunta el
desenlace de la situación que padece hoy la economía del planeta? ¿Qué
puede haber más allá del presente? ¿Qué hay más allá de la
recuperación, cuando ésta se produzca? Recuperación: ¿cuándo será?
¿cómo será?
Nadie ha sido culpable de lo que está pasando: la
crisis se está produciendo porque se ha agotado un modo de funcionar,
un modelo económico y no sólo económico, y para salir de este
agotamiento no basta con anfetaminas.
Dicho de otro modo, no basta con planes de ayuda
ni planes de estímulo; porque nos hallamos ante una crisis sistémica.
No es el fin del mundo, pero sí será el final de una manera de
funcionar. La solución estará en la aparición de algo nuevo, y no en
una reedición de lo viejo; no bastará con un lifting de lo antiguo, ni
con una readaptación, aquí no vale el "algo debe cambiar para que todo
siga igual" de Il Gatopardo.
Lo nuevo: cambios profundos que alteran las formas
de hacer, de actuar. Durante la Gran Depresión también se gestaron
cambios sistémicos, y la contribución de esos cambios a la salida de la
crisis fue esencial, fundamental.
La solución que se encontró entonces fue la
intervención activa del Estado en la economía, el gasto público como
motor económico, la búsqueda del pleno empleo de los factores
productivos, del pleno empleo del factor trabajo. Y también el
sobredimensionamiento del individuo, la exacerbación del individualismo
llevado hasta sus últimas consecuencias; y durante unas cuantas décadas
aquellos cambios permitieron que el nuevo modelo funcionara, y que lo
hiciera muy bien. También ahora tendrá que haber cambios radicales para
hacer frente a la nueva crisis, que también es una crisis sistémica,
como la del 29. La pregunta es, ¿en qué consistirá ahora el cambio
sistémico, cómo será?
Pienso que el hiperindividualismo que ha permeado
todos los órdenes de la economía, de la sociedad y de la política en
estos últimos 50 años tiene los días contados. Un individualismo no
sólo en términos de persona, que también, sino de país, incluso de área
económica.
Y pregunto: si ya nos hallamos en un mundo
posglobal, ¿qué sentido tiene pensar en términos de persona, de región,
de país, de zona? El cambio que se avecina terminará con esa fase
individualista de la historia, y traerá consigo la necesidad imperiosa
de coordinar grupos, asociar colectivos, colaborar en proyectos
comunes. Y toda esa coordinación no habrá que hacerla sólo a cortísimo
plazo, sino al revés. ¿Por qué? Porque es infinitamente más eficiente
para operar en una atmósfera de recursos escasos, que es la que viene
ahora, la del nuevo mundo en el que vamos a tener que movernos.
Eficiencia: utilización de las cantidades óptimas
de recursos a fin de obtener la cantidad necesaria de los bienes que
sean precisos. Existencias cero; desperdicios nulos; elaborados
innecesarios, ninguno. Producir aquello que sea necesario, en la
cantidad conveniente; consumir en la misma medida.
Tras la Gran Depresión, la solución consistió en
aumentar la propensión al consumo para que ese consumo tirase de la
producción; y la cosa funcionó. Pero el precio de ese crecimiento ha
sido el desperdicio: se ha profundizado en la competitividad
desperdiciando de todo, y propiciando la reducción en el precio de los
recursos, de las commodities, las materiales, las financieras y las
humanas, todas.
La salida de esta situación está en dar la vuelta
al razonamiento: consumir, sí, pero sólo lo necesario; producir,
también, pero sólo lo conveniente; y coordinando medidas a nivel
mundial.
Coordinación, asociación, regulación:
competitividad, eficiencia y productividad tienden a confluir: un
automóvil que usa una sola persona durante una hora diaria no es
eficiente; una instalación industrial utilizada al 60% de su capacidad,
tampoco lo es.
En su momento, al ensamblarse aquel automóvil, al
construirse esa instalación, se generó PIB; pero ahora hemos de
cambiar, porque a partir de ahora un crecimiento del PIB generado por
ese método ya no será bueno, porque no será eficiente.
Extrapolen ustedes, pensemos en la especulación
financiera ¿Dónde radica la eficiencia de especular con los tipos de
cambio, o con un derivado financiero, o con un puñado de metros
cuadrados construidos?
Hemos agotado un modo de hacer. No lo critiquemos
ahora: ha funcionado, pero ahora tenemos que poner en marcha un nuevo
modo de hacer que no debe estar basado en algo superado porque sería
inútil.
Hay un pero: algo así siempre tiene consecuencias,
unas consecuencias para las que nadie nos ha preparado y sobre las que
nadie nos ha informado, unas consecuencias que tendremos que ir
aprendiendo sobre la marcha y a las que sobre la marcha tendremos que
ir adaptándonos.
EL PRIMER AVISO
Ramón Luengo Ruiz, co-portavoz de Los Verdes de Extremadura
23-6-2010
Aunque parezca extraño, la crisis económica actual no se
inició hace dos años, sino que se empezó a gestar en los años 80. Por
aquel entonces, los gobiernos de Ronald Reagan en EEUU y de Margaret
Tatcher en Gran Bretaña empezaron a dar la vuelta de tuerca definitiva
al sistema capitalista basado en el liberalismo económico. Los demás
gobiernos, de izquierdas o de derechas, no tardaron en seguir la nueva
senda marcada por el poder económico: privatización de empresas y
servicios públicos, desmantelación paulatina en Europa del Estado del
Bienestar (que con el declive del otro modelo capitalista, el
capitalismo de Estado, ya no era necesario mantener)...
También por aquellas fechas la OCDE instaba a los
gobiernos a la "desregulación del sistema financiero". De hecho, uno de
los documentos de la OCDE que más influyeron a la hora de marcar las
pautas a los responsables políticos se titulaba precisamente así.
Basándose en el mito liberal de que los mercados son eficientes, se
regulan solos y encuentran el equilibrio si no se les pone ningún tipo
de trabas, se puso en marcha un proceso desregulador que, intensificado
recientemente en la era ultra-conservadora liderada (es un decir) por
George W. Bush, ha desembocado en la grave crisis financiera
internacional que hoy padecemos.
Durante años el invento pareció funcionar. Había
pequeñas crisis producto del estallido de pequeñas burbujas para volver
enseguida, una y otra vez, al frenesí de ese espejismo llamado
crecimiento económico sin límites. Pero cuando la vuelta de tuerca se
completó, es decir, cuando el sistema alcanzó su máxima expresión, su
propio triunfo lo hizo insostenible. Porque la desregulación conduce a
la especulación, y porque un mercado sin reglas externas, al que los
teóricos del liberalismo definen erróneamente con expresiones tales
como "mercado libre", "libre competencia", etc., en realidad conduce a
la concentración y al oligopolio. El sistema ha muerto de éxito.
La gigantesca burbuja financiera e inmobiliaria
que nos ha estallado a todos en la cara hace dos años, no es una crisis
coyuntural o pasajera, de las llamadas cíclicas. Es una crisis
sistémica, porque se ha llegado a un punto de no retorno que hace
imposible retomar sin consecuencias el modelo económico y productivo
neo-liberal, ni volver al espejismo desarrollista. Pero esta crisis no
es la Crisis, con mayúsculas, porque la desregulación del sistema
financiero y la especulación inmobiliaria tampoco son el problema de
fondo, sino sólo un síntoma o manifestación del verdadero problema, que
viene de mucho antes de los años 80. Y aquí es donde está el peligro,
porque cuando pase esta crisis muchos pensarán que podemos volver a las
andadas, con tan sólo poner algunas reglas nuevas o hacer ciertos
ajustes, pero no cambiar de rumbo a partir de ahora sí traerá
consecuencias, y muy graves.
El problema de fondo es un sistema económico, el
productivismo, que ha tocado techo, tanto desde el punto de vista
ecológico como desde el punto de vista social, humano. Un sistema
basado en la creencia de que la economía puede crecer mientras se
dilapida el capital natural (capital que no se tiene en cuenta en
ningún balance contable, por lo que en realidad no se sabe si en
realidad estamos en pérdidas) y que cree de forma casi religiosa que
dicho crecimiento puede ser ilimitado. Una sociedad que vive a crédito,
esto es, que vive a costa de una riqueza que todavía no ha generado,
que no existe, que sólo se supone que existirá. Y que, puesto que ya ha
gastado lo que no tiene, se ve obligada a conseguirlo a cualquier
precio, dilapidando más capital natural, o incluso sacrificando capital
humano si es preciso, y literalmente robando a las generaciones futuras.
La actual crisis financiera es el primer aviso de
la inviabilidad del modelo, una vez alcanzada su masa crítica. Pero la
palabra crisis también significa oportunidad, así que haríamos bien en
escuchar el aviso y empezar a trabajar en los cambios económicos y
sociales que urge afrontar y a exigir dichos cambios a quienes
dicen representarnos. Ha llegado la hora de plantear un nuevo contrato
social, otro "new deal", como el propuesto por Los Verdes, que
sustituya al todavía vigente pero ya caduco. En caso contrario, tras
esta crisis podremos vivir un período de aparente retorno a la
"prosperidad", al mal llamado "crecimiento", pero justo después nos
llegará el segundo aviso, y ese será mucho más desagradable, pues nos
llegará en forma de crisis de recursos. Comenzará con el petróleo (la
Agencia Internacional de la Energía ya ha previsto un colapso del
suministro para 2015) y su primer efecto será la hiperinflación. Eso
sería sólo el principio de la Crisis, con mayúsculas, pero lo dejaremos
aquí, para no parecer demasiado agoreros.
EL APOYO MUTUO
Jesús Gómez Romero, activista social y miembro de Los Verdes de
Extremadura
"Por fortuna,
Kropotkin no fue nunca Catedrático de Universidad" Carlos
Díaz
En estos momentos de crisis -que mejor sería
llamarlo de otra manera- nos puede venir bien hacer una
pequeña mención de algunas de las “teorías para la práctica” del
anarquismo. Digo para la práctica, porque son fáciles y además nadie
nos impediría vivirlas. El
Apoyo Mutuo es un libro que escribió Piotr Alexeyevich
Kropotkin. Desde aquí homenajeamos a este libro, al autor, a la
Editorial Xero-Zyx y a Carlos Díaz que lo prologa y lo presenta. Esta
fue la edición de abril de 1978. No sabemos si habrá salido alguna otra
desde entonces.
Lo que sí es verdad es que este libro nos descubre
que las soluciones a problemas inmediatos, -o mejor y más claro
todavía-, que el inicio de actitudes revolucionarias es mucho más
sencillo que lo que nos hacen creer quienes están hablando
continuamente de revoluciones globales.
Comencemos por el principio: esto que vivimos hoy
en el mundo capitalista no es una crisis. Esto es la explotación
clásica del hombre por el hombre, lo que pasa es que como se están
robando entre ellos lo llaman crisis. Claro, las gentes que dirigen el
sistema, el capitalismo y los estados, nunca aceptarán que en nuestra
sociedad existan “explotados y explotadores”. Lenguaje este de cuando
la izquierda no estaba gobernando, no estaba en el poder, no estaba en
los escaños… Culpan a la palabra crisis de casi todo, pero
pagamos los ciudadanos a los explotadores a los que se les queda la
caja vacía, porque otro explotador se llevó lo que había dentro.
Pero, por otra parte, si las organizaciones
obreras están cada día más enamoradas del poder, o sea, si partidos
parlamentarios, sindicatos oficialistas así como ONGs bien
subvencionadas sólo intentan, día tras día, buscar soluciones mágicas
que vengan, precisamente, de los culpables, de los explotadores, de los
capitalistas que roban a otros capitalistas, creemos que estas
organizaciones, aunque sean de izquierdas, se han convertido en la
esencia para el mejor funcionamiento del Capitalismo. Pues nunca vendrá
la solución de los culpables. Otra cosa muy distinta será que las
prestaciones sociales tendrán que ser cada día mayores y éstas si que
vienen de los que gobiernan el mundo.
Pero, ¿se puede hacer algo fuera de los burócratas
de la izquierda? Si. Ya hay muchas gentes y otras organizaciones que
trabajan para autogestionar proyectos, llevar a cabo acciones
solidarias y practicar el cooperativismo libertario. ¿Quién
mejor que la CNT para hablar y contar sus experiencias históricas e
ilusionar a los ciudadanos?
Decía
Karl R. Popper “…cómo va a solucionar el Estado los problemas de la
sociedad, si es él el que los crea…”
Kropotkin habla en este libro El Apoyo Mutuo de
la ayuda mutua de los animales, de la ley de la naturaleza como
principal condición para un desarrollo sostenible, de la
ayuda mutua de los salvajes, y la supuesta guerra de cada uno
contra todos, de la ayuda mutua entre los bárbaros, de la ayuda mutua
en la ciudad medieval, de la ayuda mutua en la sociedad moderna
(comunas, etc.) Habla también de las mariposas, de las libélulas, de
las hormigas, de la ayuda mutua de los gorriones, de cómo ayudan las
aves grandes a las pequeñas en las migraciones. Continúa con
el origen de la familia, del mercado en la ciudad medieval,
de las comunas de Inglaterra, de la ayuda mutua que existía en aldeas
de Holanda. Y termina este gran libro, que yo lo denomino como único y
esencial para que nuestra sociedad pueda mantenerse en el tiempo
(eco-sostenible) hablando sobre las cooperativas de Rusia.
Yo sólo pretendo hoy, en este pequeño
artículo, proponer y ayudar para que estas ideas
sean el eje principal de todas las personas que luchan para
cambiar la sociedad desde abajo. Ahora les toca a ellos: anarquistas,
descontentos que buscan su lugar para cambiar las cosas, y otros
ciudadanos que no desean en principio etiquetas, pero que sí
están dispuestos a reunirse para hablar, manifestarse o vivir
de otra manera. También los militantes de CNT, hablan de esto y lo
practican. Volver al cooperativismo es fundamental en la fórmula que
sea. Por lo menos, históricamente la CNT tiene una práctica;
hoy no estaría mal la construcción de proyectos sensatos, de
autogestión y eco-sostenibles. Con todo esto no quiero dar la impresión
de olvidar con las reivindicaciones, con la denuncia a los depredadores
y con la divulgación de las ideas de cada uno.